mércores, 25 de abril de 2018

Elena Quiroga en Ortigueira. Su obra Viento del Norte eligió como escenario el entorno de nuestra villa






A mediados de los años noventa y no muchos meses ante de su fallecimiento, Elena Quiroga compartió en el Club de Periodistas Gallegos en Madrid uno de los almuerzos que nos reúnen mes a mes en torno a un paisano cuidadosamente elegido. Llevábamos tanto tiempo aguardando este encuentro que doña Elena se nos fue haciendo familiar y, más que esperarla, la añorábamos. Tras el fallecimiento de su esposo, Dalmiro de la Válgoma en 1990, Elena apenas salía de casa más allá de asistir a las sesiones de la Academia. De modo que esta “Xuntanza” tenía algo de festejo. Era la primera mujer que nos visitaba, venía adornada de su condición de académica de la Lengua (la segunda de la historia) y su obra -17 novelas- había quedado cumplida unos diez años atrás. Tenía, además, un aura de dama antigua y se había ganado el estatus social de venerado personaje de las letras. Accedió al salón con ese andar seguro tan propio del que siempre se siente en su casa y, a poco de pasar, nos dimos cuenta que le habíamos hecho pasillo.
Allí estábamos los orteganos Manolo Méndez y yo, como anfitriones especialmente interesados. Era, de algún modo, nuestra “invitada”, la autora, nada menos, de Viento del Norte, una obra recia, hija del naturalismo crepuscular y distinguida en 1951 con el Premio Nadal 1950 (sic). Era la primera novela importante que nos reconoce, nos menciona y nos describe amorosamente. Méndez y entramos a saco en los postres sobre su estancia en Ortigueira, Brandaliz, la ría y las corredoiras. Al no poder transcribir textualmente tu testimonio, los reconstruyo con la flaca ayuda de mi memoria, pero sin valerme de la imaginación. 

Elena, en Ortigueira
Contaba doña Elena que a finales de los años 40, cuando pergeñaba la que sería su segunda obra (la primera, La Soledad Sonora, vio la luz en 1949) su padre, Conde de San Martín de Quiroga, mantenía cercana amistad con el ilustre abogado, político y periodista ortigueirés don Dámaso Calvo Moreiras, a quien tenía al corriente sobre las aventuras literarias de su hija. 

Elena Quiroga na RAE
(foto García Pelayo, de ABC)
A la sazón, Elena tenía en el telar la que sería titulada Viento el Norte, a la que no acaba de dar término, al parecer –aunque, a los ojos de hoy, resulte un argumento embromado- porque La Coruña no daba tregua a su vida social. Elena necesitaba soledad y sosiego por un tiempo para “pasar a limpio” –ésta, sí, fue expresión suya- la obra. A don Dámaso se le abrió una luz: Elena encontraría el lugar de retiro adecuado en la casa de su hermana Segunda, ya viuda y sin hijos, bien lejos del ruido de la capital. Se trataba del conocido chalet de la carretera general de Ortigueira que años atrás nombrábamos como el “Chalet de Segunda Calvo”. El conde vio con buenos ojos la propuesta, la trasladó a su hija y ya tenemos a Elena con las maletas rumbo al Ortegal lejano y silencioso. Se ha escrito que Elena permaneció en Ortigueira unos meses.
La aurora reveló durante el almuerzo que la trama de la obra, ya bien aclarada, viajaba con ella a Ortigueira. No es difícil entender que así fuera, si rastreamos en las lecturas hogareñas de la joven escritora, donde no faltaría una copiosa muestra de novela realista-naturalista, de Flaubert a Zola, y a nuestros Pereda, Menéndez Valdés, Clarín y, señaladamente, Emilia Pardo Bazán, escritora que dejó este mundo el mismo año 1921 en que nacía Elena Quiroga de Abarca en la Casa Grande de Viloira, parroquia aneja a O Barco de Valdeorras, en la orilla izquierda (sur) del río Sil.

Abres las páginas de Viento del Norte al lado de Los Pazos de Ulloa, de doña Emilia, y encontrarás almas gemelas y las mismas pasiones imprescriptibles. El escritor Ramón Loureiro veía a Elena Quiroga como una “absoluta muestra en el arte de ahondar en lo más profundo del alma humana”. En efecto, emparejas las páginas deViento del Norte y las de Los Pazos de Ulloa, de doña Emilia, y te saldrán al encuentro, como almas gemelas, parejos personajes fronterizos y las mismas pasiones imprescriptibles.

Brandaliz 
Si Elena traía consigo “ese peculiar universo que anidó entre las muy gruesas paredes de los pazos”, como también señalaba el citado Ramón Loureiro, faltaba asentar esa trama en el escenario más reconocible. Y eso lo encontró en Ortigueira. La autora se refirió ante los periodistas gallegos a sus constantes visitas al Pazo de Brandaliz. Basta leer la obra para darse reconocer esa influencia. Carlos Breixo añade que Elena Quiroga era visita frecuente también de las casas grades de los Pita en Mera y de los Maciñeira Pardo de Lama en Riberas del Sor. Lo que podría en un pazo era para ella material sabido.

Emparrado nos xardíns do pazo de Brandaliz
Brandaliz tiene una presencia privilegiada en Viento del Norte. No digo que se sintiera allí como en casa, pero tampoco era recibida como una extraña. Si seguimos la genealogía de nuestro Cronista Oficial, Carlos Breixo, sobre la saga de los Ponce de León, llegamos sin perdernos hasta el Brandaliz de hoy y su heredera directa (ver internet). Breixo parte del siglo XIV, con el matrimonio en Navarra de Carlos Ponce y Sancha de Vinarreta. En el siglo XVI encontramos a Gaspar Ponce de León, casado con Catalina Martiel, y alcalde de Ortigueira y Pontedeume, entre otras distinciones. Saltamos al siglo XIX y aparece la figura de Domingo Mones –nombrado en las crónicas locales del siglo por su obra de mecenazgo- que contrajo matrimonio con la ortigueiresa Manuela Ponce de León. La hija de ambos, Josefa Mones Ponce de León esposó con José María Teijeiro, y su hija, Josefa Teijeiro Mones se casó con el culto farmacéutico Pedro Castiñeiras Villarnovo. Ya más cercano a nosotros tenemos el matrimonio de Josefa Castiñeiras Teijero con José Teijeiro García, padres de la actual propietaria del pazo, Josefita Teijeiro Castiñeiras, viuda de Pedro Cea.
Para el vínculo de Elena Quiroga con el pazo de Brandaliz no es casual el hecho de que don José Teijeiro García, era pariente cercano de Manuel García Blanco, el que fuera marido de Segunda Calvo. Elena tenía toda Ortigueira a vista de pájaro.
Josefita Teijeiro tiene a sus espadas siete siglos de historia y piedra labrada, dando por cierto que la primitiva obra de Brandaliz se erigió en el siglo XIV, si bien no fue tomada como residencial habitual hasta el siglo XVIII por los Ponce de León, ya propietarios de la finca desde dos siglos antes, según datos del siempre disponible archivo de Carlos Breixo.

(Texto: Ramón Barro)



sábado, 21 de abril de 2018

Os trincados: unha fermosa páxina do transporte marítimo

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Os trincados, barcos de cabotaxe menor, ían de porto a porto costeando, percorrendo a contorna para abastecer a poboación. A súa orixe debe ser ben antiga; temos constancia de que, polo menos ao longo da primeira metade do século XX, foron esenciais para o transporte de mercadorías entre as nosas rías. 
Esta denominación provén do sistema de construción en calime, que xa era utilizada nos drakkars viquingos: as táboas do casco sobrepúñanse unhas nas outras (trincábanse). 
Primeiro móntase a quilla cos codastes de popa e proa (roda), despois aséntanse as táboas (banzos), que determinan a forma do barco, e logo fanse as cadernas (como se fosen as costelas), adaptándoas. 
Nas naves de casco liso (construción a tope) aséntanse antes as cadernas e logo fórrase toda a estrutura coas táboas.

En Cedeira, contra o peirao, o "Villa" que un día se esfumou indo para a Coruña cunha carga de leña, aló polo ano 1946. 
Os tripulantes nunca apareceran, tampouco o barco... tampouco a madeira que cargaba. Ao lado o "Melón", que se afundiu camiño de Sismundi (Cariño), a onde ía para ser reparado nos estaleiros. Aínda ben que desta non houbo vítimas!

Na vella praia de Cariño, o “San Luís” descargando viño nas pipas, maínzo en sacos, maquinaria en caixas... Na viaxe de volta levaría os tabais de sardiña que as conserveiras locais enchían arreo.
Ao fondo, o promontorio de “O Castro”, dique de abrigo natural que protexía unha vila e un porto emerxentes.
Á esquerda, un carro de rodas cambas, xa cargado (outro asoma á dereita, tras os tabais). Alén da moita xente que a carga e a descarga ocupan de seu, o impacto social da chegada a porto dun trincado faise evidente pola concorrencia de cativos, ociosos e gallofeiros que, malia estaren descalciños, sempre andaban cheos de ledicias e ilusións.


Autoría: texto de Antom Labranha, socio colaborador do museo "Mares de Cedeira"; fotografías do facebook de Lisardo; debuxo de Pepín.


sábado, 14 de abril de 2018

MULLERES E FÁBRICAS DE SALGADURA E CONSERVA EN CEDEIRA

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Mulleres da fábrica de Antonio L. Torres de la Ballina.
A primeira da esquerda é 
Consuelo Leonardo 









A chegada dos cataláns a Galicia no último terzo do século dezaoito foi dunha importancia tan grande, que moitos pobos costeiros galegos viron como as súas economías familiares se daban un respiro e conseguían, como foi o caso de Cedeira, unha axuda para chegar a fin de mes, sendo as mulleres as que non dubidaron en traballar nesta industria que lles permitía compatibilizar coas súas responsabilidades familiares .

Ficha metálica nº 140, propiedade de
Consuelo Leonardo, "A Coxa de Licos".
En Cedeira chegaron a existir 13 fábricas de salgadura e conserva nas que traballaban básicamente mulleres como fixas discontínuas, e dicir, traballaban cando había peixe para salgar ou para enlatar, descargando primeiro o peixe dos barcos e unha vez alí, escochaban, salgaban, prensaban, cocían ou enlataban calquera tipo de peixe que a súa empresa decidira traballar. É difícil atopar unha familia cedeiresa que non tivera unha irmá, nai, tía, aboa ou bisaboa que non traballara nunha destas fábricas.


Ao fío deste binomio muller-fábrica, interesa contar a relación laboral que se establecía, pois nalgunha destas fábricas, entregábaselle ás traballadoras unha ficha metálica
toscamente gravada onde figuraba un número e unas letras según conviña ao propietario da fábrica para levar a contabilidade e a organización. Cando as mulleres eran chamadas a traballar, pasaban pola oficina da fábrica e tomábanlle nota do número da súa ficha (fichaban).
Tal foi o coñecemento sobre a existencia das fichas, que moitas das traballadoras das fábricas de salgadura e conserva de Cedeira, poideron demostrar diante das autoridades das clases pasivas que posuían ficha de ter traballado nalgunha destas fábricas, o que as 

Membrete da fábrica La Magdalena, con oficinas
en Cedeira e Ortigueira
habilitaba para ser perceptoras dunha pensión do SOVI (Seguro Obligatorio de Vejez e Invalidez) que cubría aos traballadores /as que cotizaron antes de 1967.


Autoría do texto: José Antonio Rodriguez Arribe (Jose de Vigo), un dos fundadores do museo Mares de Cedeira, inaugurado en 2016.





luns, 9 de abril de 2018

ORTIGUEIRA INSPIRÓ A ELENA QUIROGA

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Elena Quiroga y Abarca, pocos recuerdan este nombre, pero estamos en el mes de abril, el mes en el que los libros son los protagonistas y, sin duda, uno de los logros más significativos de este tipo de eventos es el poder recuperar y sacar a la luz a aquellos autores que pasaron a residir en el mundo de las sombras.
Elena Quiroga nació en Santander y se crió en el pazo de sus antepasados, en el Barco de Valdeorras, al ser hija de los condes de San Martín de Quiroga, pero, duendes del venturoso destino por medio, algunos veranos de su juventud los pasó, por una amistad que aquí tenía, en Ortigueira; este fue un hecho fundamental para su incursión definitiva en el mundo de la literatura, y que pasaría a ser vital en el amplio término de la palabra.
Al igual que le ocurriera a José Luis Sampedro, al cual unos pocos días entre nosotros, y a raíz de unas ponencias en una edición de la Universidad Popular de verano, le bastaron para empaparse de información y datos, sobre todo visuales, en definitiva, inspiración, para darforma a una de sus mejores novelas: “Real Sitio”; a Elena Quiroga, sus visitas al Pazo de Brandaliz, situado en el barrio de Luama, privilegiado lugar con inmejorables vistas al pueblo y a la ría, le crearon tales sentimientos, hasta ese momento desconocidos, que 
necesitó de una vía de escape como solución al exceso vertiginoso de sensaciones recibidas, una especie de“síndrome de Sthendal”, algo que, sin duda, encontró en la redacción de la novela “Viento del Norte”; en ella refleja con un hiperrealismo abrumador el paisaje del que disfrutaba, al igualque la forma de vida en una casa señorial de comienzos del siglo XX. El impacto que el paisaje ortegano le causó lo refleja en diferentes páginas de la narración, pues hace que el protagonista masculino, Álvaro, necesite del paisaje de la ría para aquellos momentos en los que la paz y el sosiego se hacen imprescindibles. Uno de estos párrafos puede ser clarificador:“Para él, la ría era un espejo de la vida. La miraba, y como si el agua aquella entrara por su venas, cogía la pluma, y con tinta del alma iba escribiendo la historia de las rutas jacobeas”. Entodo caso, el paisaje gallego, y sus gentes, será un tema tan común en sus novelas que se reflejará en la mitad de su bibliografía. Uno de sus críticos literarios diría, con motivo de sacara la luz una de sus obras, que “Elena Quiroga lleva en la masa de su sangre la emoción de Galicia”.

Con esta novela – ya había escrito otra bajo el título de “La soledad sonora” – consiguió el premio Nadal en el año 1950, lo cual fue determinante para dedicarse de lleno a lo que parecía una afición; tanto es así, que en los quince años siguientes escribió la práctica totalidad de sus obras, un total de diecisiete, con las que conseguiría también el premio a la crítica en 1960 con“Tristura”, o ser seleccionada para el Rómulo Gallegos con “Escribo tu nombre” en 1967, y cuyo premio final le fue concedido a Vargas Llosa con la novela “La casa verde”; a partir de aquí, sin embargo, se produjo un notable vacío en su producción, pero el trabajo ya realizado, junto a la innovación en las técnicas literarias (decía que escribía por libre) fueron suficientes como para que en 1984 la hicieran poseedora del sillón “a” de la Real Academia Española (apoyaron su candidatura Pedro Laín Entralgo, Carmen Conde y Gonzalo Torrente Ballester, íntimo amigo de la escritora), enfrentándose, ni más ni menos, a Juan Benet, el cual, hombre siempre vencedor, decidió no presentarse más, como me confesó en 1988, en una de aquellas agradables e interminables sobremesas, siempre presididas, como un amuleto necesario, por una botella del whisky reparador.

Elena Quiroga, por su trayectoria, decíamos, también consiguió ser finalista en 1988 del Príncipe de Asturias de las Letras, conseguido en esta ocasión por Carmen Martín Gaite, con la que también tuve la suerte de compartir más de una charla en otra de las“tierras inspiradoras”: Corcubión.
Una persona con una sensibilidad a flor de piel absorbe las zancadillas de la vida con un sufrimiento extra, y esto es lo que le ocurrió a nuestra escritora al fallecer en 1990 su esposo, Dalmiro de la Válgoma, abogado y miembro de la Real Academia de la Historia, suceso que la hizo recluirse y participar en menos actos públicos, aunque siguió asistiendo con esmerada puntualidad a los actos de la Academia. Sus últimos días los dedicó a escribir una novela, que ella definía como la que iba a ser su gran obra, y que no llegó a concluir, pero cuyo título es un reflejo de sus sentimientos extremos en los últimos días: “Grandes soledades”
En 1995, Elena Quiroga se vino a Coruña, donde residían sus hermanos, y donde cerró definitivamente sus párpados siempre abiertos para escudriñar con ansiedad infantil los paisajes, las personas que los habitaban y, por encima de todo, sus complejas interioridades, pero llevándose en su retina la belleza de la ría de Ortigueira, inspiradora de su trabajo y, por lo tanto, de su vida.
Como agradecimiento a su demostrado amor a la tierra gallega y, en particular, al paisaje ortegano, la Asociación Cultural “Terras do Ortegal” prepara un homenaje a esta autora de la posguerra, el cual se hará realidad el próximo día 27 de abril en las instalaciones de la Biblioteca Municipal de Ortigueira. Será un acto de reconocimiento en el que no sólo abriremos nuestros párpados, sino que, emulando la curiosidad innata de la escritora, todos nuestros sentidos estarán dispuestos para empaparse de Elena Quiroga en toda su plenitud.

(Texto da autoría de Manel Bouzamayor)

luns, 26 de marzo de 2018

Presentación do Quinteto de Vento ORTY BRASS

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ORTYBRASS  é unha formación de cinco músicos, todos eles de Ortigueira excepto un. Somos músicos de ampla experiencia no mundo das bandas de vento. O nome vén de xuntar dous termos: Orty (polo nome da vila) e Brass que en inglés significa "metais", en clara referencia aos instrumentos que tocamos; así, formamos o que se chama un quinteto de metais:
- 2 trompetas, Juan Sixto Sueiras (trompeta concertino, 21 anos) e Christofer Martínez Sandomingo (trompeta 2ª),
- 1  trompa, William A. Peckens Lorenzo (28 anos), 
- 1 bombardino, Manuel Ramos Castro (19 anos)
- 1 tuba, José Javier Melgar Bellido (43 anos), natural de Xixona (Alacante).
Arrancamos no mes de febreiro do ano pasado, 2017, nun local de ensaio que nos cedeu o concello nos baixos do antigo Hospital de San Roque, onde ten a sede a Escola de Gaitas, pero ao pouco tempo cambiámonos ao local no que na actualidade estamos a ensaiar, na rúa Magdalena.
Este proxecto cultural ten o seu alicerce nunha inquedanza por facer música cunha formación máis pequena, fora da banda tradicional, ensaiar un repertorio diferente, e facer colaboracións con outras formacións da vila (sexan musicais ou non).

Da man de Carlos Caramés, director da Coral Polifónica de Ortigueira fixemos as nosas primeiras actuacións;
- Na misa da Patrona do ano pasado interpretamos a Misa de Manuel Cela para coro e instrumentos de vento (obra que foi estreada na visita do Papa á catedral de Santiago no ano xacobeo).

- Esa mesma obra a tocámola nas festas das Grañas no mes de setembro e logo tamén na festividade do Pilar en San Sadurniño, onde tamén interpretamos o "Ave verum corpus" de Mozart.
- A última actuación que fixemos foi con motivo do Pregón de Semana Santa que realizou o Bispo de Mondoñedo, Mons. Luis Ángel de las Heras, o pasado 9 marzo na igrexa parroquial de Santa Marta; aquí interpretamos música relixiosa para coro e intrumentos de vento.
No futuro queremos ampliar o número de músicos e de instrumentos para chegar a conformar unha auténtica "Brass Band" para dar unha ampla oferta musical dentro da bisbarra e manter durante todo o ano -e non só no verán- un bo abano de actividades musicais no concello.

(Autoría do texto: José Javier Melgar Bellido)

mércores, 21 de marzo de 2018

Os deputados polo distrito de Ortigueira. O exemplo do deputado Fernandez Latorre (1891-1910)

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Foto: La Voz de Galicia

Os que teñan visitado algunha vez o salón de sesións da casa consistorial de Ortigueira terán visto un retrato situado na cabeceira dese espazo. A persoa retratada, de impresionante barba, é Juan Fernández Latorre, que fora en varias ocasións deputado a Cortes polo distrito de Ortigueira hai máis de 100 anos, pero que é coñecido sobre todo por ser o fundador do diario La Voz de Galicia.
Houbo unha época, cando menos entre 1850 e 1949, en que as circunscricións electorais en España eran comarcais, ou por dicilo máis exactamente, coincidían cos distritos ou partidos xudiciais. Non é o caso de agora, en que as circunscricións son as provincias, cun número de deputados a elexir que varía entre 3 e un máximo (nas provincias de Madrid e Barcelona) que sobrepasa os 30.

Na época que citamos, no distrito de Ortigueira elexíase 1 único deputado, que por forza tiña que facer campaña propia, ser coñecido polos electores, e render contas regularmente, pois senon para a seguinte vez non saía elexido. Cousa diferente ocorre na actualidade.
Pero vaiamos ao motivo desta entrada, que é a enumeración de todos os deputados que entre 1850 e 1949 foron elexidos polo distrito de Ortigueira, e que podemos ver neste enlace, pero que transcribimos para maior facilidade de consulta, por orde alfabética:


ALBERT DESPUJOLS, CARLOS


CALDERÓN DE LA BARCA CERUELO, PEDRO


CARAMÉS Y GARCIA, DOMINGO


CARBALLO COUSIDO, DANIEL


CRESPO BELLO, FELICIANO


DONATO VILLARNOVO LOPEZ, VICENTE


FERNÁNDEZ LATORRE, JUAN


GULLÓN Y GARCIA PRIETO, ALONSO


MENDOZA MAYOL, MANUEL


PITA ROMERO, LEANDRO


PITA Y LAMAS, LEANDRO


REGUEIRA MARTÍNEZ, CANDIDO


RIVERO ZAPICO, JOSE VICENTE


RODRÍGUEZ Y RODRÍGUEZ, GASPAR


SALAMANCA Y MAYOL, JOSE


SÁNCHEZ ANIDO, JOSE


SOTO BARRO, TEOLINDO


VILLASUSO ESPIÑEIRA, FIDEL


VIÑAS VALDUESO, JUAN JOSE



A enumeración comprende a 19 nomes -todos varóns, ningunha muller- e algúns deles pode resultar coñecido para o lector atento á historia de Ortigueira. Como Daniel Carballo Cousido, a quen está adicada a Alameda da nosa vila; ou Feliciano Crespo Bello, destacado cargo da Falanxe local; Vicente Donato Villarnovo López, empresario  en diversas actividades e banqueiro -tiña unha casa de banca na seu propio domicilio, un amplo edificio de sete portas edificado e aínda existente na rúa Manuel Sandomingo- e que tamén fora alcalde de Ortigueira; Alonso Gullón  García-Prieto, varias veces deputado nos anos de 1910; Leandro Pita Lamas e Leandro Pita Romero, moi coñecidos, sobre todo este último, que chegaría a ministro da II República, a máxima maxistratura pública desempeñada por un fillo de Ortigueira.

Xa menos coñecidos serían tal vez Teolindo Soto Barro, que sería avó de Luis de Funes; Fidel Villasuso Espiñeira, acaudalado emigrante en Cuba, conselleiro fundador do Banco Hispano Colonial (despois Hispanoamericano), que axudou na construcción do actual cemiterio de Requeixo, onde está enterrado nunha tumba presidida por unha chamativa coluna ou Cándido Regueira Martínez, indiano non menos rico que o anterior, que tamén participou na construcción do cemiterio, e a quen se lle debe a construcción, en 1870 da actual Casa Rectoral da parroquia de Santa Marta, no Cantón ortegano.
Foto: Wikipedia
Pero de todos eles, o que durante máis tempo desempeñou o cargo de deputado do distrito, durante 19 anos, entre 1891 e 1910, foi Juan Fernández Latorre, político republicano -progresista diríamos hoxe- e moi coñecido por ser o fundador, en 1882, do diario La Voz de Galicia.
En Ortigueira continua hoxe a súa presenza, pois desde 2004 leva o seu nome a Biblioteca Municipal.

Quede aqui, pois a relación dos deputados do noso distrito para coñecemento de todos.











martes, 6 de marzo de 2018

Presentación do libro "Elas”, da profesora Aurora Marco sobre mulleres galegas pioneiras.

Intervención de Aurora Marco
(Foto XMª Torres)


Este ano, a data do 8 de marzo, Día da Muller Traballadora, está dando bastante que falar, entre outras cousas pola convocatoria dunha folga feminista en toda España. En Ortigueira, e centrándonos no ámbito que lle é propio a TERRAS DO ORTEGAL, que é o da Cultura e o Patrimonio, tivo lugar este martes, 6 de marzo, un acto destacado, coa presenza da profesora e escritora Aurora Marco para impartir a charla "Romperon barreiras e ocuparon espazos. ELAS”, e ao tempo presentar o libro, de título homómino, ELAS, que presenta a biografía de 38 mulleres que foron pioneiras en Galicia no seu ámbito. O acto complementouse coa inauguración ao final da charla, no claustro alto do concello, dunha Exposición de 8 pintoras galegas.
Aurora Marco. Fonte: AELG

Este completo evento foi levada a cabo polo Centro de Información da Muller (CIM), de Ortigueira, que está coordinado por Ana Dopico, a quen felicitamos por esta nova iniciativa de interese. O acto en sí foi presentado pola tenente de alcalde, Vanesa Trevín, e a asistencia do editor,  Xosé Manuel Calviño.
En canto ao libro, ópera prima da editorial A Xanela, cómpre dicir que presenta dúas características; por un lado, é unha verdadeira xoia bibliográfica; trátase dunha edición premium, numerada e limitada a 150 exemplares, e que conta con serigrafías de varias pintoras. Por outro, o elevado prezo da obra evitará a sua difusión xeral. Confiamos, en todo caso, que na Biblioteca Municipal existirá un exemplar para consulta e disfrute dos lectores. A autora puyo diversos templos de mulleres pioneiros, como Exeria, a monxa que no século IV peregrinou soa a Palestina, ata Lola de Penelas, unha oleira de Gundivós, porque a profesora marco pretende amasar non só ás grandes persoas -unha almirante do século XVI ou unha erudita- senon a mulleres sinxelas, "anónimas" dixo expresamente, unha mirada pouco habitual no mundo da Historia. A selección feita de biografías é só unha mostra das case 400 mulleres estudadas pola autora ao longo de máis de 30 anos de investigación. 

Está escrito todo? Pois non, como ela mesmo recoñeceu, hai pouco se publicou unha breve biografía da primeira muller matriculada  -en 1896- na universidade de Santiago, e primeira licenciada en Farmacia, en 1900, de Galicia: Manuela Barreiro Pico, natural de Viveiro e con farmacia aberta en Ribadeo durante varias décadas. Segue sendo necesario seguir investigando!

A autora, Aurora Marco é catedrática de Didáctica de Lingua e Literatura Galega na USC, e ten xa un longo percorrido investigador no que a loita feminista e a posta en valor do traballo das mulleres é unha constante, con numerosos libros publicados que son hoxe material de consulta obrigado.

É unha honra contar en Ortigueira coa presenza desta investigadora, e moi oportuna a decisión de usar o Salón de Plenos, a antigua sala capitular do que foi convento de Dominicos, para esta presentación, que por certo tuvo unha asistencia destacada, cunha cincuentena de asistentes, mulleres sobre todo. Non se trata da primeira vez que se usa este espazo noble para a presentación dun libro, pero sen dúbida é un marco axeitado para destacar a importancia do obxectivo que se pretende, que é poñer en valor o traballo das mulleres e acabar coa desigualdade. Fermoso obxectivo!